Bad News: una vacuna digital de Cambridge contra las fake news

El término fake news ya lleva varios años rondando por el mundo académico, periodístico y político. Desde estas tres esferas se ha derramado mucha tinta tratando de conseguir una piedra filosofal que permita distinguir noticias falsas de las verdaderas, un artilugio alquímico que separe lo orwelliano de lo real. Hasta el día de la fecha, hasta a las IA más avanzadas se les complica distinguir si tal noticia pasó o no. Si el objeto de estudio es tan dinámico y complejo, así también deben ser los enfoques para acercarse a él.

DROG, un equipo multidisciplinario de académicos, periodistas y comunicadores europeos se propuso lograr que sea el usuario el que viva en primera persona cómo es el proceso desinformativo, con la premisa de “dejándote que experimentes cómo trabajan las fake news, se incrementa tu resistencia a ellas”.

Así fue como partiendo de la consigna participativa y en colaboración con la Universidad de Cambridge, desarrollaron Bad News (Malas Noticias). Este es un juego online para mostrarle al usuario qué tan variados son los métodos y tácticas usadas para difundir mensajes falsos.

Bad news en juego

En Bad News, el usuario toma el lugar de un propagandista. De esta forma se sumerge en un mundo oscuro de difamaciones online y búsqueda del poder. Para ello el jugador deberá construir un ejército de trolls y viralizar conspiraciones. Así logrará influenciar el debate público y experimentar las implicaciones peligrosas que tiene la desinformación en la vida cotidiana. El jugador constantemente deberá tomar decisiones para llevar a un pequeño blog apoyado por cuentas falsas a convertirse en una verdadera red de noticias con efecto en las agendas públicas.

Hacer ciencia jugando.

A través de este recurso lúdico, DROG se propone hacer ciencia a la par que lograr un impacto positivo en la comunidad. Por un lado, los datos obtenidos entre la interacción del usuario y el juego permiten a los académicos entender cómo los sujetos se vinculan emocionalmente con las noticias falsas, para entender qué las vuelve tan efectivas. Y por otro lado, el usuario experimenta la facilidad con la que se puede construir un mensaje falso, cómo se compone, y así ir generando “inmunidad” a las fake news.

bad news

Bad News es un buen ejemplo de cómo innovando en las metodologías científicas no sólo se logran datos importantes para una investigación a gran escala. A su vez se logra que la sociedad se haga partícipe en la construcción de conocimiento a la par que se ve beneficiada por la experiencia.

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